PRIMORDIAL

enero 21, 2023

Hoy he visitado la exposición Augamares de Sara Miranda que desde el sábado pasado (14/01/2023) se muestra en la Sala de Fotografía Sargadelos de Vigo. He penetrado en silencio al interior del espacio de luz y piedra de la sala, expectante y alerta, atraído por un lado por la resonancia evocadora del título, pero preparado para un eventual “shock” estético. Tal había sido la sorpresa que me causara la obra de Sara cuando tuve mi primer contacto con ella ya hace unos meses. De aquella ocasión -otra exposición comisariada por Elena Gomez Dahlgren-, recuerdo el atrevimiento salvaje y la luz cortante de algunas de las fotografías con las que la artista respondía al tema propuesto en aquella muestra colectiva, y un retrato que le hice en el que se mostraba segura y confiada.

Al instante se disiparon todas las dudas. En Augamares, la fotógrafa cambia radicalmente de registro, aunque sin renuncia a su marca personal: el simbolismo. Sin duda, la figura humana es el elemento central de su mensaje, pero esta vez aparece revestido de atributos místicos ¿acaso la colcha no semeja una casulla, y el personaje que la viste celebrante de un misterioso y arcano ritual marino? ¿y el ramo de flores, no es la ofrenda que adorna y bendice la ceremonia? ¿Es de naturaleza humana o sagrada ese personaje que se atreve a rasgar el velo de la luz? ¿No percibís un aire de cándida divinidad en esa mirada que se preserva inmaculada entre plásticos? ¿Qué decir de los tocados rituales con el que las vírgenes vestales se entregan al ritual? ¿o del liquido amniótico que detiene el tiempo y los gestos de aquellos que esperan el parto del embrión que se gesta en este caldo primordial? ¿Y nos os parece terrible el lado oscuro que se concentra en la pared contraria, desde donde las fuerzas malignas desafían los poderes de la luz?

Ciertamente es una propuesta compleja, con imágenes cargadas de simbolismo y elocuencia. Las imágenes hablan entre ellas, en lo que por momentos parece un juego con la trascendencia: el velo que elevaba a la gloria a aquella deidad de la luz, se convierte en el sudario en el que se envuelven sus despojos cuando se precipita en la oscuridad. Personalmente, me parece una propuesta coherente en lo visual, estimulante en lo conceptual y con una dimensión inquietante, que seguramente guarda relación con la misteriosa profundidad de las aguas a las que hace referencia el titulo escogido.