TEORÍA/PRÁCTICA

junio 5, 2022

-Pues nada, lo dicho, vamos a organizar un workshop de retrato…

-Genial.. cuenta conmigo, yo me anoto

-Meteremos algo de teoría… ya sabes Benjamin, Barthes y esas cosas..

-Ah no, nada de Barthes!!

-Vaya… (contrariado)


Con algunas licencias literarias, esta conversación real entre un tutor y un eventual tutorando me lleva a reflexionar sobre la necesidad de informar nuestra práctica fotográfica con tratados y teorías en torno a lo fotográfico. Es evidente que leer a Barthes no nos concede ninguna solvencia técnica en el manejo de la cámara, ni mejorará la forma en la que arreglamos nuestras composiciones. Tambien es indudable que la intuición de la mirada fotográfica es visceral y con frecuencia esta dominada por pulsiones que se resisten a la razón, pero no es menos cierto que, incorporado en nuestro proceso creativo, el conocimiento de los autores y teorias fundamentales del pensamiento fotográfico puede ser util para trascender la literalidad de nuestras imagenes o explorar otras posibilidades del fenómeno fotográfico.

La imagen fotográfica es ante todo pensamiento construido a partir de la mirada. Es una proyección ideal de la realidad que el autor encuadra y razona (y no siempre en ese orden) bajos los parámetros de su conocimiento. En lo fotográfico el pensamiento se justifica determinando los limites la realidad conocida o se expande ante el asombro de lo sorprendente y desconocido. La mirada del fotografo iluminada por la teoría deja de ser una mirada transparente que encuadra y enfoca, y avanza desde un tipo de fotografía superficial -estancada en consideraciones estéticas y formales- hacia un tipo de fotografia mas densa. La teoria no resta espontaneidad al acto fotográfico, que en muchos casos seguirá obedeciendo al impulso instintivo de la mirada, pero aumentará la capacidad de reflexión del autor sobre la propia obra.
Alguien me preguntaba el otro dia sobre el proceso creativo en fotografia, y pensando en ello identificaba en mis notas dos momentos, uno de adquisición/acumulación y otro de depuración. Si el primero esta dinamizado por la pasión, al segundo lo mueve la razón y el conocimiento:

“[..] entiendo el proceso creativo en fotografía como una progresión de eventos en los que la serie fotográfica se va definiendo gradualmente -aunque no necesariamente de forma secuencial; partiendo de la concepción inicial del proyecto -que puede ser algo tan difuso como una idea o un encuentro fortuito-, seguirá una fase muy intensa en la que el autor dinamiza los procesos de adquisición/acumulación de material que conforman la materia prima, que posteriormente someterá a sucesivas etapas “depurativas” de selección y edición en la que se refinará la serie hasta que en ella se manifiesten los elementos estructurales de la intención. En ese punto, el autor sabrá que se ha completado el proceso creativo.”


En definitiva, puedo decir que SI, en mi futuro workshop de retrato hablaré de Barthes, y para ir haciendose a la idea una vieja fotografía de Roland Barthes y su madre (1923).

Roland Barthes en los brazos de su madre, Bayonne (Francia) 1923. © FONDS ROLAND-BARTHES/ARCHIVES IMEC